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El buen inversor, y III

Escrito por Jordi / 25 de febrero de 2009

Iniciamos esta saga diciendo que el inversor nacía pero que también podría hacerse y la finalizaremos definiendo no como nació si no como se hizo.

El inversor debe nacer, pero en parte puede hacerse, el inversor requiere de cualidades indispensables para ser un buen inversor, en esta tercera y última entrega de esta saga de artículos vamos a finalizar explicando los detalles más importantes para ser un buen inversor.

La importancia de la formación y de la información

Ningún buen inversor por muy buen analista que sea y por mucha visión que tenga puede prescindir de la formación y la información y del reciclaje permanente, desde la lectura de material afín, pasando por la lectura de prensa y revistas actualizadas, información vía Internet, hasta la presencia en todo tipo de seminarios, cursos, jornadas,…, dedicadas a las inversiones y al mundo de los negocios en general, intrínsecamente relacionado con las inversiones.

Todo eso le permitirá estar al día de las novedades del sector a la vez que formarse en ese ámbito y, por ende, le ayudará a tomar mejores decisiones de inversión y será conocedor de mayores mecanismos, técnicas y sistemas.

Además, la formación en si misma le aportará una información sumamente valiosa, pero si además el inversor se nutre permanentemente de información del sector, eso le dará un valor añadido, un Know-How único y le capacitará para cada vez mejorar en su tarea. No hemos de olvidar que la información para un inversor es el ingrediente más importante que este pueda poseer, por tanto una información clara, concisa y de calidad puede ser clave para triunfar con la mejor operación o en su defecto para cometer el mayor de los errores financieros.

La psicología también juega

Por último, cabe decir que un buen inversor debe ser una persona con altas dosis de disciplina y perseverancia que le permitan mantener posiciones largas y constantes en el tiempo, una persona con cabeza fría para no tomar nunca las decisiones en caliente, lo que de suceder puede ser funesto en el mundo de las inversiones. Sobre todo, debe ser una persona con un cierto gusto por el riesgo, ya que le permitirá tomar posiciones más arriesgadas sin que le entre vértigo, y, además, debe ser una persona que sepa actuar y parar a tiempo, es decir, que sepa tomar las decisiones apropiadas en el momento apropiado; incluso, y altamente valorable, en el momento de recoger beneficios (véase eso de “que el último céntimo se lo lleve otro”), y, también y no menos importante, en el momento de decir stop a posiciones perdedoras. La clave está en hasta que cantidad estamos dispuestos a perder en una operación, por eso la necesidad de saber cortar a tiempo cualquier operación.

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