El Consejo de Seguridad Nuclear propone una multa de más de 22 millones de euros a la central nuclear de Vandellós II por el incidente acaecido en noviembre de 2007, cuando se detectaron partículas radiactivas en el exterior de la planta; por otra parte, el propio consejo asegura que las centrales españolas continúan siendo seguras, pese a que alguna lleve en funcionamiento desde el franquismo cuando se supone que la vida útil de estas centrales es de 25 años.
Javier Zarzuela, Subdirector de Instalaciones del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) aseguró en una reciente entrevista a RTVE que “la energía nuclear sigue siendo segura, al igual que las centrales españolas”, pese a que el propio CSN ha propuesto multar a la central nuclear de Ascó (Tarragona) con hasta 22 millones de euros por haberse detectado partículas radiactivas en el exterior de la planta; el ministerio de Industria es quien tiene la última palabra en este tema.
El incidente de Ascó superó el nivel medio de riesgo
Dichas partículas radiactivas fueron detectadas en noviembre de 2007, pero el incidente no fue comunicado hasta el mes de abril del presente año, catalogándose como de Nivel 2 dentro de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) que consta de siete niveles; en todo el año 2007, fueron contabilizados un total de 93 incidentes en las seis centrales nucleares españolas que permanecen activas, de los cuales todos, menos el acaecido en Ascó, fueron catalogados como Nivel 0 en el INES.
Según los datos del Consejo de Seguridad Nuclear, las centrales nucleares españolas proporcionan entre el 25% y el 30% de la energía eléctrica consumida en todo el país y pese a que Greenpeace asegura que la vida útil de una central nuclear es de 25 años como máximo, la más antigua de las centrales activas hoy por hoy en España lleva en funcionamiento 37 años; se trata concretamente de la central de Santa María de Garoña, en Burgos, que fue puesta en marcha en el año 1971 y que actualmente proporciona el 2,5% de la energía eléctrica española.
Pruebas radiológicas inminentes
Pese a las declaraciones del Subdirector de Instalaciones del CSN, el propio Consejo de Seguridad Nuclear ha exigido recientemente que se realicen análisis radiológicos mucho más “minuciosos y exhaustivos” en las centrales nucleares; esta exigencia viene motivada por los recientes incidentes registrados en varias de las centrales nucleares españolas, concretamente en las de Cofrentes (Valencia), Ascó (Tarragona), Vandellós II (Tarragona) y Garoña (Burgos).
El propio Javier Zarzuela ha asegurado que se trata de análisis que ya efectúan las centrales nucleares, pero no con la exhaustividad que se les va a exigir a partir de ahora; los muestreos radiológicos e isotópicos de la atmósfera, el suelo y los vertidos, líquidos o gaseosos, deberán ser desde ahora más detallados y realizados en áreas más amplias que hasta el momento.
Por su parte, las asociaciones ecologistas de Greenpeace y Ecologistas en Acción han denunciado falta de transparencia en los informes del Consejo de Seguridad Nuclear sobre las causas del incendio de la central de Vandellós II, puesto que aseguran que se debió a un escape de hidrógeno que, al entrar en contacto con el oxígeno, causa una gran deflagración.
Precisamente el escape de hidrógeno producido por un incendio en 1989 en la central de Vandellós I, fue catalogado como el peor accidente nuclear de las centrales españolas y aún hoy se mantiene en estado de latencia el reactor de esta central a la espera de que desaparezca la radiactividad directa.
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